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Obras da Patrística

Hermas

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(Primeiro ou segundo século), autor do livro chamado “O Pastor” (Poimen, Pastor), um trabalho que teve grande autoridade nos primeiros séculos e foi equiparado às Sagradas Escrituras. Eusébio nos relata que ele era lido publicamente nas igrejas e que, enquanto alguns negavam que fosse canônico, outros o ‘consideravam supinamente necessário’. Santo Atanásio fala sobre ele, junto à Didaqué, comparando-os com os livros deuterocanônicos do Antigo Testamento, como não-canônicos, mas recomendados pelos antigos para a leitura dos catecúmenos. Alhures, ele o chama livro muito valioso. Rufino, semelhantemente, diz que os antigos queriam que ele fosse lido, mas não para ser usado como uma autoridade tanto quanto a Fé. O Pastor é encontrado com a Epístola de Barnabé no fim do Novo Testamento na grande Bíblia Sinaítica Aleph (quarto século), e entre os Atos dos Apóstolos e os Atos de Paulo na lista esticométrica do Codex Claromontanus. Segundo a evidência conflitante, encontramos duas linhas de opinião entre os primeiros Santos Padres. Santo Irineu e Tertuliano (em seus dias de católico) citam o Pastor como um livro das Escrituras. Clemente de Alexandria constantemente o cita com reverência, assim como Orígenes, que sustentou que o autor fosse o Hermas mencionado por São Paulo (Romanos, 16:14). Ele diz que a obra parece ser muito útil e de inspiração divina; porém, repetidamente faz sua apologia, quando tem a oportunidade disto, baseando-se no dado que “muitas pessoas a desprezam”. Tertuliano, quando montanista, supõe que o Papa Calisto tenha citado-a como uma autoridade (apesar de não ter citado como bíblica), e por isso replica:

“Eu admitiria seus argumentos, se o escrito do Pastor merecesse ser incluído no Instrumento Divino, e se não tivesse sido julgado por cada concílio das Igrejas, mesmo das suas próprias Igrejas, como apócrifo e falso”.

E, adiante, ele diz que a Epístola de Barnabé é “mais recebida entre as Igrejas do que o Pastor apócrifo.”(De pudic., 10 e 20). Tertuliano estava sem dúvida certo que o livro tenha sido excluído em Roma do Instrumentum da Bíblia, mas está exagerando ao se referir a “cada concílio” e a uma total rejeição, pois o ensinamento do Pastor estava em direta contradição com suas próprias visões rígidas da penitência. Seu primeiro uso do Pastor está em paralelo com os Atos das Santas Perpétua e Felicitas, antes do fim do segundo século, mas não há traço do livro em São Cipriano, de maneira que ele, aparentemente, deixou de ser usado na África durante as primeiras décadas do terceiro século. Um pouco depois, é citado pelo autor do tratado pseudo-cipriâncico “Adv. Aleatores” como “Scriptura divina“, mas nos dias de São Jerônimo ele era “quase desconhecido dos latinos”. Curiosamente, o Pastor saiu de moda no Oriente, de sorte que seus manuscritos gregos não são mais que dois em número, enquanto no Ocidente se tornou conhecido e foi frequentemente copiado na Idade Média.

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Teologia Mística

É um tratado escrito por Dionísio, que pensou-se ser aquele que conversa com Paulo no Aerópago e é mencionado nos Atos dos Apóstolos. A conclusão, atualmente, é de que ele era um filósofo ateniense, porém de uma época bastante posterior às ocorrências contadas nos Atos. Aviso ao leitor que esse texto é retirado de um site bastante ‘polêmico’, o Contemplatio, no qual também há textos de Teilhard de Chardin, Frithjof Schuon, o Mestre Eckhart e outros senhores sobre os quais prefiro não me manifestar, para evitar alguns palavrões.

No hay tratado tan corto con tan larga influencia en Occidente como la «Teología Mística» del Areopagita. Podríamos aventurarnos a afirmar que toda la mística cristiana se basa en estas pocas líneas o al menos está contenida en ellas. No se puede negar la influencia que supuso en obras posteriores como «La Nube del no Saber» o las ideas sobre la “docta ignorancia” que desarrollaría Nicolás de Cusa y los místicos alemanes, llegando la influencia de una u otra manera hasta San Juan de la Cruz.

La «Teología Mística», este librito que habla de Dios por vía de silencio, nos pone en los umbrales del cielo. Teología, para Dionisio, es sinónimo de Biblia, hablar con y de la palabra de Dios. Mística significa el admirable descubrimiento del Misterio, Infinito más que los cielos y los mares. Queda el alma abismada, sin palabras, encantada, y al volver a la tierra su mirada exclama: ¡Nada! Nada como aquello, nada se le parece, es el Inefable. Yo niego que lo mejor de este mundo se pueda comparar con aquel Bien. No, no me digan palabras que no alcanzan la Verdad. Déjenme en silencio cantar sus alabanzas. Apofática, mística, silencio vivencial.

Al concluir el tratado habría que comenzar la lectura de San Juan de la Cruz por el pórtico de la Subida. Vería cualquier lector que el santo castellano no dice nada raro, pues no hace más que injertarse y florecer en la más pura tradición contemplativo-cristiana de fe y filosofía. Comprendemos asimismo la gran lección del Islam (que quiere decir el “Inefable”): sumisión suprarracional al Único. Pueblos de largas horas de oración silenciosa. Admirables sufíes… ¿Y qué decir de los monjes budistas? Caminos que, a juicio de Único Juez de conciencias, posiblemente estén muy dentro del Camino Verdadero para la Vida: Jesucristo.

Capítulo I

En que consiste la divina tiniebla

1. Trinidad supraesencial, Sumo Dios, Suprema Bondad, guardián de la sabiduría divina de los cristianos, condúcenos a la más desconocida, la más luminosa, la más alta cumbre de las Escrituras místicas; allí están ocultos, bajo las tinieblas más que luminosas del silencio que revela los secretos (Ex 20,21; Dt 4,11; 5,22; 2 Sam 22,10; 1 Re 8,12.53; 2 Cron 6,1; Sal 17,10; 96,2; Sir 45,5), los simples, absolutos e inmutables misterios de la teología, que resplandecientes desbordan su abundante luz en medio de las más negras tinieblas y en ese lugar totalmente intangible e invisible inundan de hermosísimos fulgores a las mentes deslumbradas.

Ojalá me sea concedido esto, y tú amigo Teófilo, con un continuo ejercicio de la contemplación mística abandona las sensaciones y las potencias intelectivas, todo lo sensible e inteligible y todo lo que es lo que no es, y, en la medida posible, dejando tu entender esfuérzate por subir a unirte con aquel que está más allá de todo ser y conocer. En efecto, si te enajenas puramente de ti mismo y de todas las cosas con enajenación libre y absoluta, habiendo dejado todo y libre de todo serás elevado hasta el rayo supraesencial de las divinas tinieblas.

2. Pero procura que no escuche estas cosas ningún profano; me refiero a quienes se contentan con los seres y no se imaginan que hay algo superior supraesencialmente a los seres, sino que creen que con su razón natural pueden conocer al que puso «la oscuridad por tienda suya» (Sal 17,12). Y si la iniciación en los misterios divinos les supera a éstos, ¿qué podríamos decir de los que son aún más ignorantes, aquellos que describen a la Causa suprema de todos los seres valiéndose de los seres más bajos que existen, y afirman que Ella no es superior en nada a los impíos y multiformes ídolos que ellos se inventan?

Es necesario atribuir y decir de la Causa todo lo que se afirme de los seres, por ser la causa de todos ellos, y todo eso decirlo de Ella más propiamente, porque es supraesencialmente superior a todas las cosas, y no debemos creer que las negaciones sean algo que contradice a las negaciones, sino que la Causa, que está por encima de toda negación o afirmación, existe mucho antes y trasciende toda privación.

3. Ciertamente por eso afirma el divino Bartolomé que la Escritura es extensa y brevísima, y que el evangelio es amplio y extenso y a la vez conciso; a mí me parece que él había entendido perfectamente que la misericordiosa Causa de todo es elocuente y lacónica a la vez e incluso callada, pues carece de palabra y de razón, debido a que Ella es supraesencialmente superior a todo y se manifiesta sin velos y verdaderamente únicamente a quienes prescinden de todas las cosas impuras y también las puras y sobrepasan toda ascensión de todas las sagradas cumbres y superan todas las luces divinas y los ecos y palabras celestiales y «se abisman en las Tinieblas, donde mora verdaderamente -como dicen las Escrituras- el que está más allá de todo» (Ex 19,9; 20,21).

No en vano, efectivamente, el divino Moisés recibe el mandato de purificarse él primeramente, y demás, que se apartara de los que no lo estuvieran, y después de haberse purificado del todo pudo escuchar las trompetas de varios sonidos y pudo ver muchas luces que fulguraban puros y abundantes rayos; después se separó de la multitud y acompañado de los sacerdotes elegidos se encaminó a la cumbre del monte santo.

Aunque ciertamente no se encontró en el mismo Dios en persona y no le pudo ver, pues es invisible, sino con el lugar donde Él mora. Y yo pienso que esto quiere indicar que las cosas más santas y sublimes que vemos y pensamos son meros razonamientos hipotéticos para poder explicar al que todo lo trasciende. Por ellos se hace manifiesta su presencia, que supera toda imaginación, que camina por las alturas inteligibles de sus santísimos lugares.

Y solamente entonces se ve libre de esas cosas vistas y también de las que ven y penetra en las tinieblas realmente misteriosas del no-saber, y allí cierra los ojos a todas las percepciones cognitivas y se abisma en lo totalmente incomprensible e invisible, abandonado por completo en el que está más allá de todo y es de nadie, ni de sí mismo ni de otro, pero renunciando a todo conocimiento, queda unido en la parte más noble de su ser con Aquel que es totalmente incognoscible y por el hecho de no conocer nada, entiende por encima de toda inteligencia.

Capítulo II

Como debemos unirnos y alabar al Autor de todas las cosas

Rogamos que también nosotros podamos adentrarnos en esas tinieblas luminosas y renunciando a toda visión y conocimiento podamos ver y conocer al que está por encima de toda visión y conocimiento por el mismo hecho de no ver ni entender -pues efectivamente esto es ver y conocer de verdad- y celebrar sobrenaturalmente al Supraesencial habiendo renunciado a todos los seres, como los artistas cuando hacen una estatua natural que quitan todos los impedimentos que enmascaran la pura visión de lo que se halla escondido y por el mero hecho de quitárselos hacen que aparezca esa belleza oculta.

Pienso, pues, que es necesario celebrar la negación en contraposición a los principios, pues a ésos los hemos ordenado partiendo de los más remotos principios y hemos descendido desde los del medio hasta los extremos. En cambio allí, en la negación, hacemos privación de todo para ascender desde lo más inferior hasta los primerísimos principios, para conocer sin velos al Incognoscible que oculta todo lo cognoscible de todos los seres y que podamos ver esa Tiniebla supraesencial que toda la luz de las cosas no deja ver.

Capítulo III

Que se entiende por teología afirmativa y teología negativa

En los Elementos de Teología dejé ya aclarado, sin duda, lo más importante de la Teología afirmativa: cómo a la Naturaleza divina y buena la llamamos Una y cómo Trina; en qué sentido le aplicamos la Paternidad y la Filiación; qué significa la expresión divina del Espíritu; cómo han podido brotar del Bien inmaterial e indivisible las cordiales luces de bondad y cómo han permanecido inseparables, al difundirse desde su trono coeterno, en Él, en ellas mismas y entre sí; cómo Jesús, que es supraesencial, ha podido sustanciarse con verdadera naturaleza humana. He celebrado también en Las Definiciones Teológicas otras muchas cosas que nos han revelado las Escrituras.

En el tratado Los nombres de Dios he explicado en qué sentido llamamos a Dios Bien, Ser, Vida, Sabiduría, Poder y todos los otros nombres conocidos de Dios. Y en la Teología simbólica cuáles son las analogías que puede haber entre las cosas sensibles y las divinas y sus partes y órganos; cuáles son los lugares y ornamentos divinos; cuáles son sus sentimientos; cuáles son sus dolores y enojos; cuál su entusiasmo y embriaguez; cuáles sus juramentos y cuáles sus maldiciones; cuáles son sus sueños y cuáles sus vigilias, y todas aquellas otras sagradas formas de que nos servimos para representar simbólicamente a Dios.

Supongo que tú has observado que los últimos libros son mucho más extensos que los primeros. Era conveniente, efectivamente, que Las Definiciones Teológicas y la explicación de Los nombres de Dios fueran más breves que la Teología simbólica, pues realmente cuanto más alto ascendemos, encontramos menos palabras para poder explicar las visiones de las cosas espirituales. Por ello también ahora, al adentrarnos en las tinieblas que exceden toda inteligencia, no solamente seremos parcos en palabras, sino que nos quedaremos totalmente sin palabras y sin pensar en nada.

Allí, es verdad, en aquellos escritos, el discurso procedía desde lo más alto hasta lo más bajo, y cuanto más se descendía, en esa proporción aumentaba el caudal de ideas. Ahora, en cambio, cuando uno intenta subir desde las cosas de abajo hasta lo sumo, a medida que sube comienzan a faltarle las palabras y cuando ha terminado ya la subida se quedará totalmente sin palabras y se unirá completamente con el Inefable.

Pero quizás puedas preguntar ¿por qué comenzamos poniendo primero las afirmaciones sobre Dios y en cambio en las negaciones lo hacemos partiendo desde lo más bajo? Pues lo hemos hecho porque, cuando se trata de afirmar algo sobre Aquel a quien no alcanza ninguna afirmación, debe hacerse la supuesta afirmación partiendo de lo más próximo a Él; en cambio al hablar de negación en Aquel que trasciende toda negación, debe hacerse negando a partir de las cosas más distantes de Él.

¿No es verdad que Dios es más Vida y bien que aire o piedra (I Sam 19,11; Sal 117,22), y también que dista más de la embriaguez y enojo que de cuanto no pude ser nombrado y entendido?

Capítulo IV

Que no es nada sensible la Causa transcendente a la realidad sensible

Decimos, pues, que la Causa de todo y que está por encima de todo no carece de esencia ni de vida, ni de razón ni de inteligencia, que no es cuerpo ni figura, ni tiene forma alguna, ni cualidad, ni cantidad ni volumen.

No está en ningún lugar, no se la puede ver ni tocar. No siente ni puede ser percibida por los sentidos. No sufre desorden ni perturbación debido a las pasiones terrenales, ni le falta fuerza para poder superar accidentes sensibles.

Ni está necesitada de luz. No es ni tiene cambio, corrupción, división, privación, ni flujo, ni ninguna otra cosa de las cosas sensibles.

Capítulo V

Que no es nada conceptual la Causa suprema de todo lo conceptual

Y ascendiendo más, añadimos que no es alma ni inteligencia, no tiene imaginación ni opinión ni razón ni entendimiento. No es palabra ni pensamiento, no se puede nombrar ni entender. No es número ni orden, ni magnitud ni pequeñez, ni igualdad ni desigualdad, ni semejanza ni desemejanza, ni permanece inmóvil ni se mueve, ni está en calma.

No tiene poder ni es poder ni luz. No vive ni tiene vida. No es sustancia, ni eternidad ni tiempo. No hay conocimiento intelectual de Ella ni ciencia, ni es verdad ni reino ni sabiduría, ni uno ni unidad, ni divinidad ni bondad, ni espíritu, como lo entendemos nosotros, ni filiación ni paternidad ni ninguna otra cosa de las conocidas por nosotros o por cualquier otro ser. No es ninguna de las cosas que no son ni tampoco de las que son, ni los seres la conocen tal como es, ni Ella conoce a los seres como son. No hay palabras para Ella, ni nombre, ni conocimiento. No es tinieblas ni luz, ni error ni verdad. Nada en absoluto se puede negar o afirmar de Ella, pero cuando afirmamos o negamos algo de las cosas inferiores a Ella no le añadimos ni quitamos nada, pues la Causa perfecta y única de todas las cosas está por encima de toda afirmación y también la trascendencia de quien está sencillamente libre de todo está por encima de toda negación y más allá de todo.

Fin de la Teología Mística

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Santo Arsênio

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Arsenio significa: fuerte, valeroso, valiente.San Arsenio fue uno de los monjes más famosos de la antigüedad. Sus dichos o refranes fueron enormemente estimados. Las gentes hacían viajes de semanas y meses con tal de ir a consultarle y oír sus consejos.

Cuando el emperador Teodosio, el Grande buscaba un buen profesor para sus dos hijos, el Papa San Dámaso le recomendó a Arsenio, que era un senador sumamente sabio y muy práctico en los consejos que sabia dar. Y así durante diez años tuvo que estarse en el palacio imperial tratando de educar a los dos hijos del emperador, Arcadio y Honorio. Pero se dio cuenta de que el uno era demasiado atrevido y el otro demasiado apocado, y desilusionado de ese fracaso como educador de los dos futuros emperadores dispuso dedicarse a otra labor que le fuera de mayor utilidad para su santificación y salvación.

Y estando un día orando, en medio de una gran crisis espiritual, mientras le pedía a Dios que le iluminara lo que debía hacer para santificarse, oyó una voz que le decía: “Apártese del trato con la gente, y váyase a la soledad”. Entonces dispuso irse al desierto a orar y a hacer penitencia con los demás monjes de esa soledad.

Cuando llegó al monasterio del desierto, los monjes, sabiendo que había estado viviendo tanto tiempo como senador y como alto empleado del Palacio imperial, dispusieron ponerle algunas pruebas para saber si en verdad era apto para esa vida de humillación y mortificación. El superior lo recibió fríamente, y al llegar al comedor, no lo hizo sentar a la mesa sino que lo dejó de pie, junto a su mesa. Luego en vez de pasarle un plato de comida, le lanzó una tajada de pan al piso, y le dijo secamente: “Si quiere comer algo, recoja eso”. Arsenio se inclinó humildemente, recogió la tajada de pan y se sentó en el suelo a comer. El superior, al observar este comportamiento admirable, lo consideró lo suficientemente humilde como para ser recibido como monje y lo aceptó en el monasterio, diciendo a los demás religiosos: “Este será un buen hermano”.

Arsenio había pasado toda su vida en el alto gobierno y en lujosos palacios, tratando con gente de mundo, y conservaba algunas costumbres mundanas que los otros monjes no hallaban como corregírselas, porque le tenían mucho respeto. Entonces dispusieron irlo corrigiendo indirectamente, y poco a poco. Así por ejemplo, él acostumbraba montar la pierna, mientras estaba rezando en la capilla. Y los demás para quitarle la tal costumbre, le dijeron a un monje joven que mientras rezaban tuviera la pierna montada, y que ellos le llamarían la atención por eso. Y así lo hicieron, regañando fuertemente al joven por esa actitud. Arsenio entendió muy bien la lección y se corrigió.

San Arsenio se hizo famoso por sus penitencias extraordinarias. Un día llegó un alto empleado del imperio a llevarle un documento en el cual se le comunicaba que un senador riquísimo le dejaba en herencia todas sus grandes riquezas, y que se fuera a reclamarlas. El santo exclamó: “Antes de que él muriera en su cuerpo, yo morí en mis ambiciones y avaricias. No quiero riquezas mundanas que me impidan adquirir las riquezas del cielo”. Y renunció a todo esto en favor de los pobres.

Con frecuencia pasaba toda la noche en oración. Los sábados al anochecer empezaba a rezar de rodillas con los brazos en cruz y permanecía así hasta que caía por el suelo desmayado. Tenía 40 años cuando abandonó el palacio imperial donde tenía todas las comodidades, para irse a un tremendo desierto, donde todo faltaba. Desde los 40 años hasta los 95 años estuvo orando, ayunando y haciendo penitencias en el desierto, por la conversión de los pecadores, la extensión de la religión y el perdón de sus propios pecados.

Como hombre de mundo y de política que había sido, sentía una gran inclinación a tratar con la gente y a charlar con los demás, y en cambio hacía todo lo posible por retirarse del trato con todos, y vivir en la más completa soledad. Cuando un día el superior le llamó la atención porque no se prestaba a quedarse a charlar con las numerosísimas personas que iban a consultarle, le respondió: “Dios sabe que los quiero con toda mi alma y que gozo inmensamente charlando con ellos, pero como penitencia tengo que abstenerme lo más posible de las charlatanerías. El Señor me ha dicho que si quiero santificarme tengo que hacer la mortificación de apartarme del trato con las gentes”. En verdad que a cada persona la lleva Dios a la santidad por caminos diversos. A unos los hace santos haciendo que se dediquen totalmente a tratar con los demás para salvarlos, y a otros les ha pedido que con el sacrificio de no tratar tanto con la gente, le ganen también almas para el cielo.

Por muchos siglos han sido enormemente estimados los dichos o frases breves que San Arsenio acostumbraba decir a las gentes. Desde remotas tierras iban viajeros ansiosos de escuchar sus enseñanzas que eran cortas pero sumamente provechosas. Recordemos algunos de sus dichos:

“Muchas veces he tenido que arrepentirme de haber hablado. Pero nunca me he arrepentido de haber guardado silencio”. “Siempre he sentido temor a presentarme al juicio de Dios, porque soy un pecador”.

El religioso debe preguntarse frecuentemente: “¿Para qué abandoné el mundo y me hice religioso? y responderse: Me hice religioso porque quiero santificarme y salvar mi alma. Si esto no lo consigo, he perdido totalmente mi tiempo” (Esta frase ha conmovido a muchos santos. Por ej. San Bernardo la tenía escrita así en su habitación: “Bernardo: ¿a qué viniste a la vida religiosa? – Quiero salvar mi alma y santificarme”).

San Arsenio pedía consejos espirituales a monjes que eran muchísimo más ignorantes que él. Le preguntaron por qué lo hacía y respondió: “Yo sé idiomas, literatura, filosofía y política, pero en lo espiritual soy un analfabeta. En cambio estos religiosos que no hicieron estudios especiales, son unos especialistas en espiritualidad y de ello saben mucho más que yo”.

Un religioso le preguntó por qué los sabios del mundo que conocen tantas ciencas y han leído muchos libros son tan ignorantes en lo que se refiere a la santidad, y en cambio tanta gentecita ignorante progresa tan admirablemente en lo espiritual, y el santo respondió: “Es que la ciencia infla y llena de orgullo, y en un corazón orgulloso Dios no hace obras de arte en santidad. En cambio los humildes conocen su debilidad, su ignorancia, y su insuficiencia, y ponen toda su confianza en Dios, y en ellos sí hace prodigios de santificación Nuestro Señor”.

Arsenio era muy conocido por su presencia venerable. Alto, flaco, bien parecido, con una barba larguísima y muy blanca, su hermosa figura descollaba majestuosamente entre los demás monjes. Y su santidad superaba a la de los demás compañeros. Las gentes lo veneraban inmesamente y sus consejos han sido apreciados por muchos siglos. Que Arsenio ruegue por nosotros y nos consiga una santidad como la suya.

De toda palabra indebida que diga una persona, tendrá que rendir cuentas el día del juicio. (Jesucristo, Mt. 12,36).

***

Ancorita, nacido en 354 en Roma; murió en 450 en Troe, Egipto. Teodosio el Grande le pidió permiso al Emperador Graciano y al Papa Damasus, a fin de encontrar un tutor para su hijo Arcadio, ellos lo encontraron en Arsenio, un hombre instruido en literatura griega, miembro de una noble familia romana, y de quien se dice fue diácono de la Iglesia Romana.

Llegó a Constantinopla en 383, y continuó como tutor de la familia real por once años. Durante los últimos tres, también tuvo a su cargo al hermano Honorio. Un día, llegando a ver como estaban los niños con sus estudios, Teodosio los encontró sentados, mientras Arsenio les hablaba de pié. Esto no lo llegó a tolerar, e hizo que los estudiantes se levantaran y que el maestro tomara asiento.

A su arribo a la corte, Arsenio había dado un espléndido recibimiento, y probablemente porque el emperador lo deseaba, vivió con gran pompa, pero todo el tiempo el sentía un creciente sentimiento sobre renunciar al mundo. Luego de orar mucho para ser iluminado sobre lo que debía hacer, escuchó una voz diciendo: “Arsenio, deja la compañía de los hombres y serás salvado”.

A partir de esto se embarcó secretamente para Alejandría, y rápidamente fue al desierto de Scetis, pidiendo ser admitido entre los solitarios que vivían allí. San Juan el Enano, a cuya celda fue conducido, aunque previamente se le advirtió de la calidad del visitante, no se dio por enterado de la llegada, y le dejó de pié mientras invitaba a los otros a tomar asiento a la mesa.

Estando la comida a medio avanzar, lanzó un pedazo de pan ante Arsenio, indicándoles con aire de indiferencia de que lo tomara si quería. Arsenio tomó el pan, y lo comió sentado en el suelo. Satisfecho con esta prueba de humildad, San Juan lo mantuvo bajo su dirección. El nuevo solitario fue un ejemplo, aún cuando no retuvo ciertos viejos hábitos, tal como sentarse con una pierna cruzada o bien de colocar al estar acostado, un pié sobre el otro.

Notando esto, el abate requirió que se imitara la postura de Arsenio en la siguiente junta, haciendo esto de manera pública. Arsenio tomó el mensaje de lo acontecido y se corrigió. Durante los cincuenta y cinco años de su vida solitaria, fue el más estricto de todos, castigándose a si mismo, por su anterior vanidad en el mundo. Entre ello se encontraba el haber usado perfumes en la corte, para castigo, no cambiaba el agua en que humedecía las palmas con las cuales trabajaba en pequeños manteles, sino que la lanzaba hasta que finalmente estaba agotada. Era estricto en extremo.

Aún cuando participaba en labores manuales, no dejaba su aplicación en la oración. Todo el tiempo copiosas lágrimas de devoción brotaban de sus ojos. Pero lo que más le distinguió, fue su inclinación a que nada lo interrumpiera de su unión con Dios. Cuando, luego de gran búsqueda, su lugar de retiro fue encontrado, no sólo rechazó el regresar a la corte, y ser el consejero de su ex alumno, el Emperador Arcadio, sino tampoco aceptó ser alguien que podía relacionarse con los pobres y los monasterios de las vecindades.

Invariablemente se negó a los visitantes, no importando el rango y condición de estos, y dejó a sus discípulos el cuidado de atenderlos. Sus contemporáneos lo admiraron tanto que le llegaron a nombrar como “El Grande”.

Ver Acta SS. (19 July) para su vida por ST. THEODORE THE STUDITE (d. 826) y META.PHRASTES (apud SURILM. De probatis Sanctorum vitis IV, 250), the Lives of the Fathers of the Desert in ROSWEYDE and D’ANDILLY, or P. L., LXXIV; MARIN Vies des pères des déserts d orient, BUTLER, Lives of the Saints, 19 July.

A.J.B. VUIBERT
Trascripción de las Monjas Dominicas de Clausura del Monasterio del Niño Jesús
Lufkin, Texas.
Traducción al castellano de Giovanni E. Reyes
Dedicado a todas las monjas y monjes.

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Aristides de Atenas

Fonte

Apologeta cristão que viveu em Atenas durante o segundo século. Segundo Eusébio, o Imperador Adriano, durante sua estadia na Grécia (123-127), se iniciou nos Mistérios Eleusinianos. Uma perseguição aos cristãos locais se seguiu, segundo é verssímil, por uma revivescência do zelo pagão perpetrada pelo ato do Imperador. Duas apologias do Cristianismo foram compostas na ocasião: a de Quadratus e a de Aristides, que o autor apresentou a Adriano em Atenas em 126 (Eus. H.E, IV, iii, 3, e Chron. II, 166). São Jerônimo, em seu famoso escrito De viris Illustribus, xx, chama-o o philosophus eloquentissimus, e em sua carta à Magnus (n. LXX), diz do ‘Apologeticum’ que foi um contextum philosophorum sententiis, mais tarde imitado por São Justino Mártir. Afirma ele, mais adiante (De vir ill., loc.cit.), que a Apologia foi muito lida em sua época, e, seguindo Eusébio (loc. cit.), no quarto século, assevera que ela teve ampla circulação entre os cristãos. A ela se refere, no século nono, Ado, Arcebispo de Viena, e Usuard, monge de St. Germain. Depois disso, foi perdida de vista por mil anos, até que em 1878, os monges mequitaritas de San Lazzaro, em Veneza, publicaram uma tradução em Latim de um fragmento em armênio da Apologia e de uma homilia em armênio, com o titulo de “S. Aristidis philosphi ateniensis sermones duo.” Em 1889, o Professor J. R. Harris, de Cambridge, descobriu uma versão siríaca da Apologia na íntegra no Convento de Santa Catarina do Monte Sinai, e a traduziu para o Inglês (Texts and Studies, Cambridge, 1891, I, i). O professor J. A. Robinson descobriu que a Apologia estava contida na “Vida de Barlaam e Josaphat”, uma lenda budista falsamente atribuída a São João Damasceno. Foram feitas tentativas de restaurar as verdadeiras palavras de Aristides.

Mesmo para a data e ocasião da Apologia há divergência de opiniões. Enquanto alguns críticos sustentam, como Eusébio, que ela foi apresentada a Adriano, outros afirmam que foi escrita durante o reinado de Antoninus Pius (138-161). O objetivo da Apologia é mostrar que apenas os cristãos têm a noção correta de Deus. Tendo afirmado que Deus é o “Ser que é sempre o mesmo, Quem primeiro estabeleceu e agora controla o universo’, Aristides aponta os erros dos Caldeus, Gregos, Egípcios, e dos Judeus concernentes à Divindade, faz um breve sumário da crença cristã, e enfatiza a retidão da vida dos cristãos em contraste com as práticas corruptas do paganismo. O tom é elevado e calmo, e a razoabilidade do cristianismo é mostrada mais pelo apelo aos fatos do que pela argumentação sutil. É interessante notar que durante a Idade Média, a “Vida de Barlaam e Josaphat” foi traduzida em mais de vinte línguas, incluindo o Inglês, e o que era na realidade uma história de Buda se tornou em veículo da verdade cristã em muitas nações.

Arquivado em:Aristides

Canto Gregoriano na Santa Missa

Kyrie (Ouça)

Kyrie eleison.
Kyrie eleison.
Kyrie eleison.

Christe eleison.
Christe eleison.
Christe eleison.

Kyrie eleison.
Kyrie eleison.
Kyrie eleison.

Gloria (Ouça)

Gloria in excelsis Deo
et in terra pax hominibus bonæ voluntatis.
Laudamus te.
Benedicimus te.
Adoramus te.
Glorificamus te.
Gratias agimus tibi propter magnam gloriam tuam.
Domine Deus, Rex cælestis,
Deus Pater omnipotens.
Domine Fili unigenite, Iesu Christe,
Domine Deus, Agnus Dei, Filius Patris,
qui tollis peccata mundi, miserere nobis ;
qui tollis peccata mundi, suscipe deprecationem nostram.
Qui sedes ad dexteram Patris, miserere nobis.
Quoniam tu solus Sanctus, tu solus Dominus,
tu solus Altissimus,
Iesu Christe, cum + Sancto Spiritu : in gloria Dei Patris.
Amen.

Credo (Ouça)

[I] Credo in unum Deum,
Patrem omnipotentem, factorem cæli et terræ,
visibilium omnium et invisibilium.

[II] Et in unum Dominum Iesum Christum,
Filium Dei unigenitum,
et ex Patre natum ante omnia sæcula.
Deum de Deo, lumen de lumine, Deum verum de Deo vero,
genitum, non factum, consubstantialem Patri :
per quem omnia facta sunt.
Qui propter nos homines et propter nostram salutem
descendit de cælis.
Hic genuflectitur
Et incarnatus est de Spiritu Sancto
ex Maria Virgine, et homo factus est.
Crucifixus etiam pro nobis sub Pontio Pilato ;
passus, et sepultus est,
et resurrexit tertia die secundum Scripturas,
et ascendit in cælum, sedet ad dexteram Patris.
Et iterum venturus est cum gloria,
iudicare vivos et mortuos,
cuius regni non erit finis.

[III] Et in Spiritum Sanctum, Dominum et vivificantem :
qui ex Patre Filioque procedit.
Qui cum Patre et Filio simul adoratur et conglorificatur :
qui locutus est per prophetas.
Et unam, sanctam, catholicam et apostolicam Ecclesiam.
Confiteor unum baptisma in remissionem peccatorum.
Et exspecto resurrectionem mortuorum,
et + vitam venturi sæculi. Amen.

Sanctus (Ouça)

Sanctus, Sanctus, Sanctus, Dominus Deus Sabaoth.

Pleni sunt cæli et terra gloria tua.

Hosanna in excelsis.
Benedictus + qui venit in nomine Domini.
Hosanna in excelsis.

Agnus Dei (Ouça)

Agnus Dei, qui tollis peccata mundi : miserere nobis.
Agnus Dei, qui tollis peccata mundi : miserere nobis.
Agnus Dei, qui tollis peccata mundi : dona nobis pacem.

Arquivado em:Música

Livros Recomendados por Russel Kirk

  1. “Reflections on the Revolution in France” Edmund Burke
  2. “Democracy in America” Tocqueville
  3. “American Democrat” James Fenimore Cooper
  4. “The American Republic” Orestes Brownson
  5. “Liberty, Equality, Fraternity” James Fitzjames Stephen
  6. “Is Life Worth Living?” W.H. Mallock
  7. “Democracy and Leadership” Irving Babbitt
  8. “The Attack on Leviathan” Donald Davidson ; renamed “Regionalism and Nationalism in the United States”
  9. “Social Crisis of Our Time” Wilhelm Roepke
  10. “Notes Toward the Definition of Culture” T.S. Eliot

Conferências recomendadas:

  1. “Conservatism: Dream and Reality.” Robert A. Nisbet
  2. “The Case for Conservatism” Francis Graham Wilson
  3. “The Case for Conservatism” Quintin Hogg
  4. “The Portable Conservative Reader” Russell Kirk
  5. “The Conservative Mind” Russell Kirk

Também mencionadas:

  1. “The Political Writings of John Adams” George A. Peck
  2. “A Disquisition on Government” John C. Calhoun
  3. “A Discourse on the Constitution” John C. Calhoun
  4. “The Idea of a Christian Society” T.S. Eliot

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É verdadeiramente…

De Santo Agostinho

Sermón 272 (Edit Maurist t. 5, 1103-1104)

Cristo consagró en su mesa el misterio de la paz
y de nuestra unidad

Esto que veis sobre el altar de Dios es un pan y un cáliz: de ello dan testimonio vuestros mismos ojos; en cambio, vuestra fe os enseña a ver en el pan el cuerpo de Cristo, y en el cáliz la sangre de Cristo.

Os lo he dicho en breves palabras, y quizá a la fe le sea suficiente; pero la fe desea ser instruida. Podríais ahora replicarme: Nos has mandado que creamos, explícanoslo para que lo entendamos. Puede, en efecto, aflorar este pensamiento en la mente de cualquiera: Sabemos de quién tomó la carne nuestro Señor Jesucristo: de la Virgen María. De niño fue amamantado, alimentado, creció, llegó a la edad juvenil, fue muerto en el madero, fue bajado de la cruz, fue sepultado, resucitó al tercer día y, el día que quiso, subió al cielo llevándose allí su propio cuerpo; de allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos, allí está ahora sentado a la derecha del Padre: ¿cómo el pan puede ser su cuerpo? Y el cáliz, o lo que el cáliz contiene, ¿cómo puede ser su sangre?

Estas cosas, hermanos, se llaman sacramentos, porque una cosa es lo que se ve y otra lo que se sobreentiende. Lo que se ve tiene un aspecto corporal, lo que se sobreentiende posee un fruto espiritual. Si quieres comprender el cuerpo de Cristo, escucha al Apóstol dirigiéndose a los fieles: Vosotros sois el cuerpo de Cristo y sus miembros.

Por tanto, si vosotros sois el cuerpo de Cristo y sus miembros, sobre la mesa del Señor está colocado vuestro misterio: recibís vuestro misterio. A lo que sois respondéis: Amén, y al responder lo suscribís. En efecto, se te dice: El cuerpo de Cristo, y respondes: Amén. Sé miembro del cuerpo de Cristo y tu Amén será verdadero.

¿Y por qué, pues, en el pan? Para no aportar aquí nada de nuestra cosecha, escuchemos al mismo Apóstol, quien hablando de este sacramento dice: El pan es uno, y así nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo. Comprended y alegraos: unidad, verdad, piedad, caridad. El pan es uno: ¿quién es este único pan? Siendo muchos, formamos un solo cuerpo. Tened en cuenta que el pan no se hace de un solo grano, sino de muchos. Sed lo que veis y recibid lo que sois. Esto es lo que dijo el Apóstol hablando del pan. Qué es lo que hemos de entender por el cáliz nos lo insinúa claramente, aunque sin decirlo. Así como para obtener la especie visible del pan ha habido que fusionar muchos granos en una sola realidad, para que se verifique lo que la Escritura santa dice de los fieles: Todos pensaban y sentían lo mismo, lo mismo sucede con el vino. Recordad, hermanos, cómo se elabora el vino. Son muchos los granos que componen el racimo, pero el zumo de los granos se confunde en una realidad.

Así también, Cristo, el Señor, nos selló a nosotros, quiso que le perteneciéramos, consagró en su mesa el misterio de la paz y de nuestra unidad. El que recibe el misterio de la unidad y no mantiene el vínculo de la paz, no recibe el misterio en favor suyo, sino como testimonio contra él.

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Sola Scriptura

Uma objeção notável à essa doutrina, feita em tom firme e sem hesitações:

“Perguntando eu com toda a atenção e diligência a numerosos varões, eminentes em santidade e doutrina, que norma poderia achar segura para distinguir a verdade da fé católica da falsidade da heresia, eis a resposta constante de todos eles: quem quiser descobrir as fraudes dos hereges nascentes, evitar seus laços e permanecer íntegro na sadia fé, há de resguardá-la, sob o duplo auxílio divino: primeiro, com a autoridade da lei divina e segundo com a tradição da Igreja católica. Ao chegar a este ponto, talvez pergunte alguém: sendo perfeito como é o cânon das Escrituras e suficientíssimo por si só para todos os casos, que necessidade há de se acrescentar a autoridade da interpretação da Igreja? A razão é que, devido à sublimidade da Sagrada Escritura, nem todos a entendem no mesmo sentido, mas cada qual interpreta à sua maneira as mesmas sentenças, de modo a se poder dizer que há tantas opiniões quantos intérpretes. De uma maneira a expõe Novaciano, diversamente Sabélio, Donato, Ário, Eunômio, Macedônio; de outra forma Fotino, Apolinário, Prisciliano; de outra, ainda, Joviniano, Pelágio, Celéstio ou Nestório. Portanto, é necessário que, em meio a tais encruzilhadas do erro, seja o sentido católico e eclesiástico o que assinale a linha diretriz na interpretação da doutrina dos profetas e apóstolos. E na própria Igreja Católica deve-se procurar a todo custo que nos atenhamos ao que, em toda a parte, sempre e por todos foi professado como de fé, pois isto é próprio e verdadeiramente católico, como o diz a índole mesma do vocábulo, que abarca a globalidade das coisas. Ora obte-lo-emos se seguirmos a universalidade, a antigüidade e o consentimento. Pois bem: seguiremos a universalidade se professarmos como única fé a que é professada em todo o orbe da terra pela Igreja inteira; a antigüidade, se não nos afastarmos do sentir manifesto de nossos santos pais e antepassados; enfim, o consentimento, se na mesma antigüidade recorrermos às sentenças e resoluções de todos ou quase todos os sacerdotes e mestres”

(Vicente de Lérins, +450, Comonitório).

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Música

Algumas jóias:

O Coro de Aleluia, de Haendel

Benedicta est Coelurum Regina, de Josquin Desprez

A introdução e a ária da Criação de Haydn

A primavera de Vivaldi

Jachzet Gott in allen landen, de Bach

Widerstehe doch der Sünde, de Bach

Ich habe genung, de Bach

A Sonata para flauta e címabalo, de Bach

O Concerto de Brandemburgo III, de Bach

A Bauernkantate, de Bach

O Magnificat de Bach

Coro e Coral da paixão segundo São Mateus, de Bach

O Laudate Dominum de Mozart

E Quatrocentas Cantigas Medievais em MIDI

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Léon Bloy

Pelo pouco que sei desse senhor, ele já é meu herói. Seguem alguns excertos de seus textos:

Fragmentos

Fragmentos II

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Cartas do diabo a seu sobrinho

Um livro de fino senso de humor, tremenda seriedade e uma profunda compreensão do mundo moderno. De C.S Lewis

 Cartas do diabo a seu sobrinho

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Atenção!

Se você acha que a Filosofia Cristã foi superada; que a Igreja é arcaica e precisa progredir; que o Cristianismo é irracional; que os Cristãos são incapazes de responder a críticas; que a Teologia moderna é superior à antiga, retrógrada; que a Patrística pertence a um contexto histórico incompatível com a modernidade; que a Igreja sempre controlou consciências;... Suma desse site. Vá ler o Código da Vinci, e faça bom proveito.

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